como un dispositivo de atomización eficiente y conveniente, atomizadores piezoeléctricos Son ampliamente utilizados en medicina, humidificación, aromaterapia y otros campos. Su principio básico es utilizar el efecto piezoeléctrico inverso de la cerámica piezoeléctrica para convertir la energía eléctrica en energía mecánica, de modo que el líquido produzca vibraciones de alta frecuencia, atomizándolo así en partículas diminutas. Sin embargo, los atomizadores piezoeléctricos tradicionales generalmente no tienen función de calentamiento, lo que limita su aplicación en ciertos campos, como la atomización médica que requiere calentar el medicamento líquido para mejorar la eficacia, o el líquido de aromaterapia que requiere calentamiento para mejorar el efecto de la aromaterapia. La introducción de sensores de calentamiento ha brindado la capacidad de control preciso de la temperatura a los atomizadores piezoeléctricos, permitiéndoles satisfacer las necesidades de más escenarios de aplicación, especialmente para mejorar el efecto de atomización.
Principio de los sensores de calentamiento para mejorar el efecto de atomización.
El principio básico de los sensores de calentamiento para mejorar el efecto de atomización en atomizadores piezoeléctricos es controlar con precisión la temperatura del líquido. Algunos líquidos sólo pueden funcionar mejor a una temperatura específica, por ejemplo:
Solución de fármaco: algunos fármacos son más solubles a una temperatura específica y el cuerpo humano los absorbe más fácilmente después de la atomización, lo que mejora así el efecto terapéutico.
Aceites esenciales de aromaterapia: algunos aceites esenciales de aromaterapia son más volátiles a una determinada temperatura, lo que puede liberar el aroma más rápido y mejorar el efecto de la aromaterapia.
Aditivos alimentarios: algunos aditivos alimentarios se pueden mezclar mejor con los alimentos después de atomizarlos a una temperatura determinada, lo que mejora el sabor y el sabor de los alimentos.
El sensor de calentamiento garantiza que el líquido se atomice a la temperatura óptima mediante el monitoreo en tiempo real y el control preciso de la temperatura del líquido, mejorando así el efecto de atomización.
Mecanismo de trabajo del sensor de calefacción.
El sensor de calentamiento suele estar compuesto por un sensor de temperatura y un elemento calefactor en un atomizador piezoeléctrico. Su mecanismo de funcionamiento es el siguiente:
1. Monitoreo de temperatura: El sensor de temperatura monitorea la temperatura del líquido atomizado en tiempo real y transmite la señal de temperatura al sistema de control.
2. Retroalimentación de señal: el sistema de control calcula la potencia de calefacción que debe ajustarse en función de la diferencia entre la temperatura establecida y la temperatura real.
3. Regulación de potencia: El sistema de control controla la temperatura del líquido ajustando la potencia del elemento calefactor, como un cable de resistencia, una lámina calefactora PTC o un calentador de película gruesa.
4. Control de circuito cerrado: todo el sistema forma un circuito de control de circuito cerrado para garantizar que la temperatura del líquido siempre se mantenga dentro del rango establecido.
Ventajas de los sensores de calentamiento para mejorar el efecto de atomización
La capacidad precisa de control de temperatura que brindan los sensores de calentamiento brinda las siguientes ventajas a los atomizadores piezoeléctricos para mejorar el efecto de atomización:
Partículas atomizadas más finas: el calentamiento puede reducir la viscosidad y la tensión superficial del líquido, lo que facilita su atomización y produce partículas atomizadas más finas y uniformes.
Mayor eficiencia de atomización: el calentamiento puede acelerar el proceso de atomización del líquido y mejorar la eficiencia de atomización, produciendo así más partículas atomizadas en menos tiempo.
Efecto de atomización más estable: el sensor de calentamiento puede garantizar que la temperatura del líquido siempre se mantenga dentro del rango óptimo, asegurando así la estabilidad del efecto de atomización.